Reflexiones

Mexicanos Primero Sinaloa

Tiempo de actuar juntos por la educación

En menos de dos semanas, las maestras y maestros de México retomarán sus labores. En aproximadamente un mes, niñas, niños, adolescentes y jóvenes (NNAJ), harán lo propio con sus responsabilidades como estudiantes. La pandemia, en tanto, no cede.

Por José de Jesús González

A nivel nacional ya son más de 31 mil víctimas, de las cuales 109 corresponden a menores. Es lógico que todo este escenario genere dudas, incertidumbre y preocupación. Por esto, que hoy más que nunca, debemos estar y trabajar unidos, volvernos un solo gran equipo que permita seguir brindando oportunidades educativas para todos los estudiantes del estado.

Docentes, directivos y familias nos han dado un gran ejemplo de compromiso. Hemos sido testigos de los enormes esfuerzos por mantener la continuidad de actividades educativas, a pesar de las adversidades por todos conocidas, como la falta de recursos tecnológicos, conectividad a internet, y también hábitos de estudio y trabajo requeridos para una forma de aprender más independiente. Hoy, las familias -sobre todo las madres- y los docentes de sus hijas e hijos están más cerca, pues el cierre de las escuelas obligó a una comunicación directa y cotidiana, fundamental para que NNAJ pudieran seguir aprendiendo.

Por otra parte, también nos consta que, a pesar de estos grandes esfuerzos, las características desiguales de nuestra sociedad dieron a unos estudiantes más oportunidades de aprender desde casa que a otros. Factores como la escolaridad de los padres, el nivel de violencia al interior de las familias, el estrés por el confinamiento y los problemas económicos, configuraron un escenario duro que no en todos los hogares permitió enfocarse en aprender.

¿Qué significa defender el derecho a aprender ante el cada día más próximo inicio del ciclo escolar 2020-21? Primero, y antes que cualquier otra cosa, seguir velando por la salud y la vida, de estudiantes, docentes, directivos y trabajadores administrativos que componen el corazón de cada escuela. Segundo, dar la oportunidad a estos agentes educativos, la oportunidad de ser partícipes de las decisiones que se vayan tomando respecto a la reactivación de la actividad educativa presencial en las escuelas. Tercero, muy vinculado a lo anterior, que las decisiones de cada escuela y comunidad, no sólo se basen en la necesidad del importante aprendizaje académico, sino también del bienestar socioemocional. Y cuarto, enfocarse prioritariamente en la inclusión de quienes más oportunidades educativas hayan perdido hasta el momento.

Muy probablemente, veamos una reactivación de la actividad presencial en las escuelas gradual y diversificada. Ya sabemos que, en primera instancia, la autoridad dará el banderazo de cuándo si podrá pensarse la posibilidad de reabrir y cuándo no. Pero también debemos señalar la importancia de otras variables que se tienen que considerar para tomar esa decisión, tales como las condiciones de infraestructura de las escuelas, la condición de salud de los maestros, las necesidades de mayor atención educativa y socioemocional de las y los estudiantes, entre otras.

Lo que se viene no será sencillo. Muchas decisiones deberán tomarse, y no siempre con la posibilidad de contar con información y evidencia clara para determinar qué sea mejor. Hay más preguntas que respuestas, y buscando ejemplos a nivel mundial, no hay ningún país con el que sea adecuado compararnos, que no esté haciendo camino al andar, a partir de una estrategia de prueba y error.

Lo más difícil de este escenario será balancear el hecho de que, por una parte, las escuelas no pueden ser expuestas a estrategias fallidas, porque se pondría en riesgo la salud de docentes, directivos y estudiantes.

Y que, por otra, para muchas niñas y niños la escuela es refugio a problemas graves en el hogar, es la oportunidad para recibir la mejor comida del día, y que las consecuencias de una interrupción tan prolongada de la actividad escolar tradicional, puede afectar negativamente su aprendizaje, su desarrollo integral como personas y sus oportunidades de vida como adultos.

En Mexicanos Primero Sinaloa estamos convencidos de que educar es una tarea compartida. Por lo tanto, la respuesta a todas estas preguntas no podrá darse de manera efectiva sin la participación de actores escolares fundamentales como docentes, directivos, estudiantes y familias. Tampoco deberían quedar afuera las capacidades y experiencias de instituciones generadoras de conocimiento y profesionales, como lo son las universidades y escuelas normales. Y por supuesto, no se puede dejar afuera el valor y aporte de las organizaciones de la sociedad civil. 

Salir avante de una encrucijada como esta requerirá pensar fuera de la caja, diseñar soluciones innovadoras y al mismo tiempo adecuadas, factibles de implementar en el contexto real de las escuelas con los recursos de los que actualmente se dispone. Pero, sobre todo, requerirá la unión de todas y todos quienes podemos y queremos ser parte del gran esfuerzo de garantizar juntos el derecho a aprender.

SOBRE EL AUTOR

José de Jesús González es presidente de Mexicanos Primero Sinaloa.

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